jueves, 15 de septiembre de 2011

Horrores publicitarios


No es algo nuevo la cantidad de empresas que utilizan a los animales como imagen de marca. La idea es en esencia bien sencilla. Transferir los sentimientos que refleja el animal icono a nuestro producto.

¿Qué tal la fuerza, nobleza y casta de un toro para representar un Brandy? ¿O la libertad salvaje y potencia pura sangre de un “Cavallino Rampante” para una escudería de coches deportivos?

Algunos tienen un origen anecdótico. René Lacoste, el popular tenista francés se ganó el sobrenombre del “Cocodrilo” en 1927, cuando prometió comprar al capitán de su equipo en la Copa Davis una maleta de piel de cocodrilo si conseguía ganar a Estados Unidos. Robert Goerge, amigo de Lacoste, decidió coserle en el polo con el que jugaba la imagen del animal. El símbolo alcanzo rápidamente una gran popularidad que el tenista aprovechó asociándose con una compañía textil para comenzar a fabricar camisetas con el bordado.

Otras veces, el origen es calculadamente contradictorio. En 1953 Arthur Paul diseñó un conejito como logo para la revista para adultos Playboy. La idea era aprovechar “la connotación del humor sexual, ya que el conejo ofrecía una imagen juguetona y traviesa. El conejo vestido con esmoquin se asociaba, además, a la idea de sofisticación” explica el artista. Además, también existía un motivo editorial, ya que “tanto The New Yorker como Esquire usaban a hombres como sus símbolos. El conejo era distinto, y la noción del conejo vestido con un atuendo formal, nocturno, parecía encantadora, divertida... y correcta”.

También queda la categoría de despropósitos. El anuncio que ilustra el texto todavía podemos encontrarlo en vallas publicitarias de Valladolid en la Avenida de Salamanca. En este caso la empresa busca subrayar las ventajas de su financiación apoyándose en la imagen de un vampiro, y juegos de palabras facilones como “con nuestra financiación está chupao” o “date el piro vampiro”.

¿De verdad que de todos los animales del reino animal, un vampiro, según la RAE (persona codiciosa que abusa o se aprovecha de los demás) es la imagen que quieren que los clientes asocien con sus préstamos? Por fortuna no escogieron una sanguijuela, tal vez, por ser más difícil de representar.

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